Sin lugar a dudas una obra maestra del cineasta mexicano Carlos Reygadas, una excelente fotografía, con un hilo conductor auditivo... el silencio, que en realidad resulta bastante ruidoso.
Hablada casi toda en plautdietsch o alemán bajo -dialecto alemán mezclado con holandés-, es
una historia de una comunidad menonita de
Chihuahua, filmada justo ahí, mostrando sus costumbres y alta religiosidad, hasta ahora poco conocida y poco penetrada por una lente.
Un hombre que rompe con sus tradiciones, siendo un golpe
tan fuerte que el llanto se apodera de él, y vuelve a ser un golpe tan fuerte cada
vez que se sabe enamorado, demasiado tarde, de otra mujer que no es su
esposa. Sus confesiones, sus
pensamientos, su dolor, un dolor difícil de comprender para alguien que nunca
rompió el sólido esquema social.
El tercer largometraje de Reygadas lo coloca como uno de los mejores
escritores y productores del cine mexicano, marcando una línea digna de seguir,
que provoca a Le Monde señalarlo como
“uno de los directores más audaces y
líricos del cine mundial”. Y teniendo
una insuperable dirección que a decir del New
York Times “los personajes parecen
estar iluminados por dentro”, a pesar de que la mayoría no son actores
profesionales.
…después de todo ¿qué
es la bigamia sin su respectivo toque de ruidoso silencio?
